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Carolina Aráoz: "It's a challenge to be a woman and make music in our country"

Updated: Feb 13, 2019


The saxophone as an extension of itself. An expressive instrument, subtle as its interpreter. Carolina Aráoz not only fulfills her role as a musician, she also researches the roots of her art in our country. Jauja was his last and shocking visit.


Has conventional education been useful for music?

Certainly not. When you are born, you enter a society where you have to learn certain subjects and memorize, but there are people who do not fit.


Why?

Because the information becomes my head in little colors. I assimilate sensations. It is an aesthetic that enters through the ear and reaches the heart in a different way, even though they have seen me as foolish or that was bad.


When did the sax appear?

At 22, when I was studying psychology at the university. In parallel I organized a group of musicians who played in a great band and told me "how nice it must be to play an instrument".


And what happened?

I was not going to spend 70 years waiting to do something. I bought a saxophone and I started playing.


Why that instrument and not guitar or piano?

It happens that the saxophone has warmth. It is a sound that reminds the cello. The saxophone is an instrument that if you dedicate a little time, it gives you satisfaction back. I find it a very sensual instrument. In particular, I like the sound of the tenor saxophone.


Do you confirm then that there is no age to make music?

I have always believed that the musician takes you inside and is not necessarily something that you cultivate because of the context in which you are born.

As well as the Drexler, Daniel and Jorge, who left medicine and in a mature age became musicians ... Yes. I think 95% of people are capable of playing an instrument and singing. There are people who have an increased talent and others with other dispositions like music lovers.


Are music lovers musicians?

Of course. It's a kind of inclination towards music. Many are musicians and fail to develop. Do you have older students? I have 65-year-old students who are learning to play an instrument. Gianfranco Brero, the actor, also received saxophone lessons for a while. He is an example that starting late does not determine that you can not play an instrument.


Have you ever felt discriminated against in our city for being a woman dedicated to music?

Yes. We are in a macho country. When I first started directing a band, of 22 men, I felt that at the beginning. It is a challenge to be a woman and make music in this country.


Did you feel that on your recent trip to the province?

In a school in Acolla, district of the province of Jauja, I found three women saxophonists. In the province, the topic of machismo is more intense.


There are almost no women who perform as musicians.

Exact. Or that they are repressed. In the Mantaro Valley, for example, there are no women saxophonists.


What marked you of the trip to Jauja?

The story of one of the three girls, who put pebbles on the saxophone so that it does not sound. Or even moved the chair. He did not give up and achieved his dream: play saxophone.


Is your dream to explore these places?

What I hope is to convey a message as a woman and playing saxophone. I hope (smiles with hope) I can play in a traditional orchestra of the Mantaro Valley.





ESPAÑOL: Carolina Aráoz: “Es un reto ser mujer y hacer música en nuestro país”


El saxofón como prolongación de sí misma. Un instrumento expresivo, sutil como su intérprete. Carolina Aráoz no solo cumple con su rol de músico, también investiga las raíces de su arte en nuestro país. Jauja fue su última e impactante visita.

¿La educación convencional te resultó útil para la música? Ciertamente, no. Cuando uno nace, entra en una sociedad donde tiene que aprender ciertas materias y memorizar, pero hay personas que no encajamos. ¿Por qué? Porque la información se convierte en mi cabeza en colorcitos. Asimilo sensaciones. Es una estética que entra por el oído y llega al corazón de diferente manera, por más que me hayan visto como tonta o que era malo. ¿Cuándo apareció el saxo? A los 22, cuando estaba estudiando psicología en la universidad. En paralelo organizaba a un grupo de músicos que tocaban en una gran banda y me decía "qué lindo debe ser tocar un instrumento". ¿Y qué sucedió? No me iba a pasar 70 años esperando a hacer algo. Me compré un saxofón y me puse a tocar. ¿Por qué ese instrumento y no guitarra o piano? Sucede que el saxofón tiene calidez. Es un sonido que hace recordar al chelo. El saxofón es un instrumento al que si le dedicas un poco de tiempo, te da satisfacción de vuelta. Me parece un instrumento muy sensual. En especial, me gusta el sonido del saxofón tenor. ¿Confirmas entonces que no hay edad para hacer música? Siempre he creído que el músico uno lo lleva dentro y no necesariamente es algo que cultivas por el contexto en el que naces. Así como los Drexler, Daniel y Jorge, que dejaron la medicina y en una edad madura se convirtieron en músicos... Sí. Creo que el 95% de las personas son capaces de tocar un instrumento y cantar. Hay personas que tienen el talento acrecentado y otros con otras disposiciones como los melómanos. ¿Los melómanos son músicos? Por supuesto. Es un tipo de inclinación hacia la música. Muchos son músicos y no llegan a desarrollarse. ¿Tienes alumnos de edad avanzada? Tengo alumnos de 65 años que están aprendiendo a tocar un instrumento. Gianfranco Brero, el actor, también recibió clases de saxofón por un tiempo. Él es un ejemplo de que empezar tarde no determina que no puedas ejecutar un instrumento. ¿Alguna vez te has sentido discriminada en nuestra ciudad por ser una mujer dedicada a la música? Sí. Estamos en un país machista. Cuando recién comencé a dirigir una banda, de 22 hombres, sentí eso en un comienzo. Es un reto ser mujer y hacer música en este país. ¿Sentiste eso en tu reciente viaje a provincia? En una escuela en Acolla, distrito de la provincia de Jauja, encontré a tres saxofonistas mujeres. En provincia es más intenso el tema del machismo. Casi no hay mujeres que se desempeñen como músicos. Exacto. O que están reprimidas. En el Valle del Mantaro, por ejemplo, no hay mujeres saxofonistas. ¿Qué te marcó del viaje a Jauja? La historia de una de las tres chicas, a la que le ponían piedritas en el saxofón para que este no suene. O incluso le movían la silla. No se rindió y logró su sueño: tocar saxofón.

¿Tu sueño es explorar estos lugares? Lo que espero es transmitir un mensaje siendo mujer y tocando saxofón. Ojalá (sonríe con ilusión) pueda tocar en una orquesta tradicional del Valle del Mantaro.


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